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Biomimesis: Tecnologías Inspiradas En La Naturaleza

Biomimesis: tecnologías inspiradas en la naturaleza

En plena era tecnológica, ingenieros y biólogos exploran las posibilidades de la biomimesis para encontrar en la naturaleza soluciones a los problemas que la ciencia y la técnica humana aún no han podido resolver.

Biomimesis: redescubriendo la ingeniería

La mujer y el hombre siempre se han fijado en su entorno para solucionar los problemas que se le presentaban, desde la época de las cavernas imitando a los animales, hasta en la actualidad comprendiendo el comportamiento de la materia a nivel molecular.

A esta forma de aprendizaje se le denomina biomimesis, y consiste en estudiar las estrategias que los organismos vivos han ido desarrollando para adaptarse al entorno independientemente de su tamaño, forma o composición.

Manuel Quirós, doctor en biología, fundador y tesorero de la Biomimicry Iberia Association, acerca el concepto explicando que:

“La biomimesis consiste en copiar los mecanismos y procesos sostenibles que la naturaleza ha ido desarrollando durante más de trescientos ochenta mil millones de años, con el objetivo de trasladar dichos conocimientos a cualquier campo del saber humano”.

Por otro lado, es importante no confundirla con la biotecnología, ya que esta disciplina extrae de la naturaleza aquellos procesos susceptibles de ser beneficiosos para el ser humano, sin tener en cuenta la sostenibilidad del proceso.

“La clave de la biomimesis, por tanto, se encuentra en la sostenibilidad”, explica el doctor. “El ser humano actual, hijo de la revolución industrial, está intentando crear sociedades sostenibles con su actividad, sin darse cuenta que el problema radica en la propia actividad humana”.

De camino a la biosociedad

Los últimos acontecimientos medioambientales, sociales y económicos han demostrado que la sostenibilidad de hoy en día no es suficiente y que se necesita algo más.

Ya en los años 60 académicos y científicos estadounidenses comenzaron a buscar soluciones a los problemas de su época en la Biomimésis, consiguiendo establecerla como disciplina en los 80.

No obstante, no se consolidó como una auténtica corriente científica hasta la última década del siglo XX, cuando Janine M. Benyus escribió el libro: “Biomímesis: Innovaciones inspiradas por la naturaleza”.

“Actualmente la biomimesis se encuentra en pleno crecimiento, todas las semanas salen nuevos estudios, proyectos e inventos”, comenta Manuel Quirós.

En este sentido, la Universidad de Point Loma Nazarene (EEUU) afirma en su último trabajo que la aplicación de la biomimesis generará en los próximos años un impacto económico sin precedentes, ya que estará presente en todos los sectores y disciplinas.

“De momento el impulso está viniendo por parte del entorno público; no obstante cada día hay más empresas y no será raro ver a ingenieros y biólogos trabajando codo con codo”, dice el biólogo.

De acuerdo con esto y para fomentar la creación de empresas biomiméticas la UE ha abierto la pestaña Nature Based Solutions y la NASA acaba de abrir la plataforma VINE.

España está empezando a adentrarse en el campo de la biomimesis con grandes expectativas. Una de las organizaciones pioneras en la Península es la Biomimicry Iberia Association, a la que pertenece Manuel y en donde tratan de impulsar la biomimesis a nivel global con alianzas como la European Biomimicry Alliance o la Global Biomimicry Network”

El mundo rural como piedra angular

Como se ha comentado antes, la biomimesis se puede aplicar a cualquier área, ya sea  ingeniería, energía, transporte, innovación, innovación social, educación… Hay múltiples sectores en donde esta disciplina puede impactar.

Sin embargo, destaca en aquellos con una vertiente más sostenible y rural, como puede ser: la agricultura orgánica, la agroeconomia, la economía circular, o la vuelta a la producción y gestión local.

“Como se puede observar, el contexto de la biobimesis es la naturaleza; y la naturaleza está en el campo. Esta afirmación viene a decir que tan solo se podrá conseguir una biosociedad extendiendo la conexión a Internet a las zonas rurales”, declara Manuel.

“La brecha digital existente entre el campo y la ciudad tiene que desaparecer. La gente de campo necesita estar conectada para conocer los avances biomiméticos que se llevan a cabo en su sector y crear soluciones innovadoras; en caso contrario esta ciencia quedará relegada a la urbe, un terreno que va en contra de su naturaleza”.

Tecnologías inspiradas en la naturaleza

Aunque aún no se haya logrado una biosociedad , actualmente podemos disfrutar de soluciones creadas a partir de biomimesis sin tener que coger un DeLorean y viajar al futuro.

Es más, grandes genios de la historia como Leonardo Da Vinci ya se interesaban por las funciones que se escondían detrás de las formas adaptando procesos de la naturaleza en sus inventos.

Dejando atrás al genio italiano, estos son 10 ejemplos de las tecnologías que utilizamos actualmente y que fueron inspiradas en la naturaleza:

AVE: el morro del Martin pescador inspiró el diseño de los trenes de alta velocidad, ayudando a reducir el ruido y las vibraciones producidas por las cabezas tractoras al entrar en un túnel.

Ventosa: este recurrido invento se basó en las extremidades de cefalópodos como los pulpos.

Velcro: Jorge de Mestral descubrió que las pequeñas púas del cardo bardana que quedaban enganchadas al pelaje de su perro se unían como ganchillos y que podían adaptarse a un sistema de adhesión en telas a base de plástico.

Impermeable: las propiedades de la hoja de loto para que el agua no moje su superficie y permanezca como gotas estancas se adaptaron para crear materiales, pinturas y telas repelentes a los líquidos.

Sistemas de alerta: ingenieros automotrices estudian los múltiples ojos de los insectos para crear sistemas de alerta ante posibles colisiones.

Pure Bond: los pelillos a prueba del agua y humedad de este molusco han inspirado la creación del Pure Bond, un súper pegamento que no es tóxico y que se utilizada en la industria de la madera.

Regen: distribuidor de energía emula las colaboraciones en los paneles de abeja para reducir los picos de energía.

Fornilux: cristal anticolisión de pájaros inspirado en la luz ultravioleta que desprenden las telas de araña evitando que se choquen.

Well Power: se fijó en las formas de las aletas de las ballenas para crear aerogeneradores que producen un 30% más de viento sin la necesidad de grandes ráfagas de aire.

Ultraklein: baston de ciegos inspirado en el sonar de los murcielágos para evitar colisiones .

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